SOPORTA…

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Soporta corazón el abordaje,
la galerna cruel, la gota fría,
nunca temas perder en la porfía,
contra el mal, el rencor y el oleaje.

Aguanta corazón porque este viaje
la niebla, en las pupilas, confundía,
al hombre y al amor, día tras día,
con lágrimas de sal en su mensaje.

Entonces corazón busca en el viento
la voz que susurrada, cual lamento,
te deje su mensaje y te despierte.

No temas corazón, sentir la helada,
si sabes que tu alma enamorada
espera que el rocío la liberte.

Rafael Sánchez Ortega ©
15/10/17

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PASABA EL TREN…

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Pasaba el tren ante mis ojos
y me quedé mirando como se perdía,
su figura, entre las vías.

Pensé en la vida que pasaba, como el tren,
y, también pensé, en mi alma contemplando
aquel misterio.

Porque yo estaba allí, de espectador,
con la vida y mi latido,
ante aquella imagen,
que pasaba rauda, en un instante,
pero también estaba y ocupaba
un lugar en la misma, participando,
de una manera directa o indirecta
en aquel escenario.

Pasaba el tren y con él se marchaban
primaveras y veranos,
infancia y juventud,
y todo un rosario de vagones
con nombres propios,
para dejarnos, en el otoño de la vida,
esa sensación de impotencia
y soledad, ante el vacío de la nada.

La noche se acercaba lentamente
y con ella el interrogante de las sombras,
de la niebla y de la bruma
que se agarraba a los corazones,
impidiéndoles reír y soñar,
incluso llorar y maldecir,
si fuera preciso.

Pasaba el tren y atrás quedaba yo,
sintiendo el temblor de las flores
a su paso,
y mirando al cielo, en el atardecer,
para buscar esa estrella fugaz
que no acababa de llegar y pasar
y así poderla pedir
ese deseo que grita mi corazón,
en su silencio.

Rafael Sánchez Ortega ©
14/10/17

DOS PASOS ADELANTE…

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Dos pasos adelante,
dos pasos para atrás,
no demos muchas vueltas
en pos de la verdad.

La vida continúa
no cejes en bogar,
si subes la escalera
acércate al desván.

Mantén esta alegría
no pierdas el compás,
ni veas telarañas
y puertas sin cerrar.

Quizás una ventana
no tenga claridad
por culpa de la hiedra
que cubre el fiel cristal.

Los niños en el cole
estudian sin parar,
aprenden muchas cosas
y sueñan con la paz.

Dos bellas mariposas
se cruzan al volar,
se besan y acarician
y luego se nos van.

Parece que el otoño
se esconde en un fanal,
cubierto de legañas
con toda santidad.

Por eso las estrellas
se ponen un collar,
y buscan con la luna
un poco de humildad.

“…Dos pasos adelante,
me dice tu cantar,
acéptame, sin miedo,
y entonces me verás…”

Rafael Sánchez Ortega ©
12/10/17

TE VEO EN LA RIBERA…

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Te veo en la ribera de la vida
y antaño en los rincones de la infancia,
llevando en tu figura la elegancia
y el sueño de la tierra prometida

Corrías de la mácula temida
poniendo frente a frente la fragancia,
y el tierno corazón que, en su ignorancia,
trataba de parar la acometida.

Fue un tiempo juvenil, y ya pasado,
luchando y combatiendo duramente,
tratando de encontrar al ser amado.

Por eso, cuando miro entre la gente,
te veo, corazón enamorado,
y sufro, por tu amor, profundamente.

Rafael Sánchez Ortega ©
11/10/17

VOLVERÁN…

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Volverán, dulcemente, las mañanas
a intentar alegrar nuestras mejillas,
con los rayos de luz y de colores
que en el alba nos presta el nuevo día.

Moveremos los cuerpos en el lecho
intentando encontrar esa sonrisa,
que en la noche durmió, con el silencio,
y los labios, de nuevo, necesitan.

Volverán los gorriones por el aire
a surcar y volar por las colinas,
con su canto especial y tan alegre
anunciando al nordeste con la brisa.

Sentiremos al aire desnudarnos
y rozar nuestros pechos y barbillas,
revistiendo con ropas de inocencia
a las frentes manchadas de ceniza.

Volverán los recuerdos, del pasado,
con su carga de duelo y maravilla,
para ser observados un instante
en el tierno paseo de la vida.

Notaremos que tiemblan nuestros pasos
al notar como avanza la neblina,
con las viejas y crudas telarañas
y también marchitadas margaritas.

Volverán, otra vez y muchas más,
a venir y a marchar las golondrinas,
y estarán los poetas esperando
ese tierno rosario de sus rimas.

Y nosotros, también nos saciaremos
apurando ese néctar con lascivia
embriagando la sangre de las venas
con hermosa y profunda poesía.

“…Volverán, nuevamente, las mañanas
a dejar con sus alas mil caricias
en los hombres, dormidos, que renacen,
intentando dar vida a las pupilas…”

Rafael Sánchez Ortega ©
17/10/10

ME PIDES QUE TE ENSEÑE…

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Me pides que te enseñe
el arte del romance,
la forma en que se escribe
y se habla por la calle.

Es algo muy sencillo,
contesto en un instante,
escribe simplemente
igual que cuando hables.

Si piensas en la vida
describe las ciudades,
las calles y las gentes,
los días y las tardes.

Si quieres que la luna
se vista para el baile,
derrocha fantasía
y un poco de saudades.

Si vagas por los campos
observa los trigales,
también las mariposas
que lucen lindo traje.

Haciendo todo esto
verás hasta la sangre,
que llega hasta las letras
en forma de deidades.

Romances impolutos
de autores y juglares,
perdidos en la niebla,
esperan que los llamen.

Tú tienes fantasía
cargada de ideales,
por ello es tan sencillo
seguir por estos mares.

“…Me pides que te enseñe
y no sé que enseñarte,
contigo va el poema
en tus alas de arcángel…”

Rafael Sánchez Ortega ©
09/10/17

ME LLEVARON TUS MANOS…

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Me llevaron tus manos
a gozar de la arena,
en la playa invisible
de una tierra cualquiera.

Era bello el momento
de aquel verso y poema,
pero tú lo escribiste
con tus dedos de seda.

Y quedó entre mi alma
el rumor y la esencia,
la canción inombrable
que cantabas despierta.

Era un canto sin nombre
cual resaca que llega,
fatigosa y constante
por la dura galerna.

Me atraparon tus ojos
para ser mi farera,
y guiarme por puertos
y también por aldeas.

Me enseñaste las plazas,
como así las callejas,
y aquel alto castillo
coronando la iglesia.

En el muelle paraste
para ver las traineras,
y a los hombres sencillos
con su red y faena.

Y rompiste el silencio
con tus pasos de asceta,
y la sombra imborrable
de tus alas traviesas.

“…Me llevaron tus dedos
a sentir tu presencia,
y cerrando los ojos
traspasé las tinieblas…”

Rafael Sánchez Ortega ©
08/10/17

PASABAN DOS GAVIOTAS…

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Pasaban dos gaviotas por el cielo
en vuelo que llevaba hasta la costa,
tus ojos se alegraban y decían:
“ya vienen los poemas y las olas”

Gaviotas susurradas en los versos
mezcladas con jardines y palomas,
figuras señoriales de los muelles
y en barcas con los remos por la borda.

Las olas son el beso de las playas,
el canto y el rumor de caracolas,
la espuma que se estira lentamente
dejando los salitres de la alcoba.

Poemas, por demás, sin avaricia
que sacan de la vida a las personas,
llevándo hasta las almas sensaciones
que alegran, sin cesar, hora tras hora.

Pasaban dos gaviotas por el cielo
y entonces me taparon con su sombra,
querían aliviar mi calentura
por medio de unos pétalos de rosa.

“Ya vienen los poemas”, me decían,
“las olas y las letras tan sonoras,
cargadas de recuerdos en su tinta,
y algunas con encajes de amapolas”

No sé si su mensaje me excitaba,
con forma tan sutil y misteriosa,
pero algo transformaba mis latidos,
igual que las resacas con las rocas.

¡Qué imagen tan bonita de esa tarde,
un vuelo silencioso y sin idiomas,
dos aves regresando a su refugio
y un hombres espectador con ella a solas!

“…Pasaban dos gaviotas por el cielo
dejando fantasías muy hermosas,
de modo que la pluma del poeta
tembló para escribir y darle forma…”

Rafael Sánchez Ortega ©
07/10/17

UN DÍA PERSEGUÍ…

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Un día perseguí la poesía
tratando de entender de qué trataban
los versos y las letras que rimaban,
mezclando la ilusión y la utopía.

No supe comprender esa alegría,
que oculta, entre la tinta, murmuraban
los ojos que, nerviosos, te buscaban
y un tierno corazón en su porfía.

Hoy sigo persiguiendo lo imposible;
el verso sigue siendo codiciado,
y aprecio hasta el poema impredecible.

Es cierto que el buen vino es añorado,
incluso al paladar más insensible,
por eso corazón serás amado.

Rafael Sánchez Ortega ©
06/10/17

CARGADA VA LA CRUZ…

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Cargada va la cruz sobre la espalda,
sangrante, lacerada y malherida,
un trozo de madera repartida
tratando de encontrar donde se acalda.

Es fácil confundir una esmeralda,
por medio de la voz estremecida,
que grita el timonel en su partida
alzando la bandera rojigualda.

Por eso se maneja la agonía
del hombre que consigue su salario
y busca en la familia su alegría.

Dejemos a la Cruz en su calvario,
vivamos en la vida día a día,
y hagamos del instante, nuestro horario.

Rafael Sánchez Ortega ©
05/10/17